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miércoles, 20 de julio de 2011

viernes, 25 de febrero de 2011

El Armazón


¿Porque estoy reposteando esto? Además de que es GENIAL, es un ejemplo perfecto de lo que quiero demostrar cuando digo que en algún cajón en algún lado está guardado un libro con el diseño básico de historias que se repiten una y otra y otra vez. Esta es una particularmente común en las historias de Artes Marciales, pero olvidense de los ninjas y cambienlos por cualquier otra cosa y sigue siendo la misma historia. Una y otra vez.

domingo, 30 de enero de 2011

lunes, 10 de enero de 2011

Ad Memoriam

María Elena Walsh

miércoles, 29 de diciembre de 2010

lunes, 29 de noviembre de 2010

¡¡¡¡¡¡100º Entrada!!!!!!!

100 ENTRADAS loco, pensar que empecé este Blog hace menos de un año y ya tiene 10^2. Diría que se los agradezco a todos, pero nunca nadie me ayuda a hacer esto. Me felicito...a mi mismo, y no olvidemos de que se trata todo esto, porque es que este Blog existe, su verdadero motivo de ser: Kreiman, Kreiman, ¡Kreiman!

jueves, 25 de noviembre de 2010

jueves, 30 de septiembre de 2010

Rayuela: El libro que no me gustó

Tengo mis motivos

Cuando hablo de Rayuela siempre tengo que hacer una necesaria aclaración con el interlocutor que sea. “No me gustó” y de inmediato surge una inquietud, una discusión, una pelea, una desilusión, una patada, etc. Pero, honestamente, tengo mis motivos. Empecé este documento como intento de exponer claramente, al menos ante mi, tales motivos.

Un antes y un después

Pretexto (o, “que sabía yo antes”)

Rayuela es un libro escrito por Julio Cortazar publicado en 1963. Cortazar es conocido como uno de los grandes referentes de la literatura argentina del siglo XX, destacándose por su estilo particular. Digno de la época a la que corresponde, sus obras trasgredían los tradicionalismos narrativos esquemáticos y contribuyeron al surrealismo con la trascendencia de los limites ente fantasía y realidad. Pero escribí pocas cosas que no sean cuentos y la verdad hizo muy bien.

Rayuela en si mismo es un libro que puede ser leído respetando el orden normal o mediante un tablero de direcciones desordenado, como evidencia de esta ruptura.

Entre mis amigos literatos, aquellos que ya habían leído el libro me hablaron muy bien de él. Quizás demasiado bien. Demasiado tarde noté que estos amigos eran de una tendencia muy marcada por la bohemia surrealista por lo que, ahora se, sobrestimaron mucho a Rayuela.

De todos modos, la constante mención y mención del título seguía siendo atrapante. Conociendo otras obras del autor me sentí atraído a leerlo, pero no fue hasta que me lo dieron de tarea que lo hice.

Primer encuentro: ¿y?

Conseguido ya un ejemplar me dispuse a empezar con la lectura. Creo que mientras lo leía fui teniendo constantemente en mi mente la frase “Bueno, y ¿Cuándo empieza?”, ahora que analizo el texto me doy cuenta por que. No solo el hecho de tener dos introducciones, un prologo y el afamado tablero, sino el hecho de que el propio capitulo 1º amaga en introducir la historia. Más adelante (35 capítulos más adelante), si se presta mucha atención se entiende el contexto de esa primera escena en que no ocurre nada. Pero luego de 36 capítulos uno queda acostumbrado.

Del mismo modo, en un momento intuí que en realidad la historia ya había empezado y lo contarían más adelante, si. Mi primer indicio fueron los nombres desconocidos (Olavarría, Klee, Pabst, Fritz Lang, etc, etc, etc…) y por eso seguí leyendo los demás capítulos.

Leí segundo capitulo entero y terminé con la misma cara que con el 1. Realmente no sabía donde estar parado. Es decir, usar una parte al principio que difiera del resto de la construcción para retomarlo más adelante es copado, crea una atmósfera de deja vu a la hora de retomar la línea que familiariza más al texto, pero en este caso me sentí más perdido.

El segundo capítulo no empieza aún la narración, o si lo hace no se nota, pero tampoco continúa con la línea del 1º. No es el principio, no es parte de la escena introductoria ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando? O sea, si, es el mismo libro, eso lo entiendo. Sigue en Paris hablando de la tal Maga…y de estos tipos que no conozco, ¿pero que tiene que ver?

Para tratar de seguir entendiendo, mucho menos animado, hice mi esfuerzo para leer el capítulo 3º. Y nuevamente, no hay inicio, sigo sin entender que está pasando pero ya dejó de ser divertido. A esta altura ya no estoy intrigado por ver como este misterioso manojo de palabras desconocidas van a volverse integrales a la historia (si es que lo hacen), ya estoy aburrido. Y me dormí. Juro que, sin tener la menor intención de hacerlo, sin estar acostado, me quedé dormido sobre el libro

.

Primeras Observaciones

Zzz

Ahí evidencio uno de mis problemas con Rayuela, no es entretenido. Si bien puede llegar a intentar ser poético y profundo, no llama la atención, lo cual es una característica necesaria, más aún en los primeros capítulos, para que la gente tenga y mantenga la intención de leerlo. A grandes rasgos la historia no es suficientemente emocionante de por si para entretener, por lo que esperaba mucho de la forma en que está escrito o algo así. Y bueno…

Thelonius Monk

Continué leyendo desde mi computadora, simplemente porque tenía miedo de caerme dormido nuevamente y romper el viejo libro con el peso de mi cabeza. Noté más adelante que esos nombres extraños se multiplicaban con mucha frecuencia. Ya que tenía la computadora a mano, busqué el significado de alguno y descubrí que de hecho eran personas famosas.

Entiendo que mencionar a una persona de la época puede ser útil para contextualizar una idea, pero le quita un poco de independencia al texto. Si alguien (como yo) no supiese quien es Klee podría no entender de que estaba pasando. Eso pensaba inocentemente. Luego de averiguar quien era Klee (y otros tantos más), seguí sin entender de que estaban hablando. Cortazar va un paso adelante, el texto no pierde independencia, se entiende igual tomando en cuenta o no los cameos, y no se entiende.

No voy a profundizar en la comprensibilidad ahora, pero es notable la frustración de ir leyendo una hoja entera llena de letras y nombres y no entender nada. Se pasa la mano con las celebridades, realmente no se si se intenta mostrar algo más que lo mucho que sabe Julio de cultura general y lo poco que se yo.

Puaj!

Un tema recurrente en la historia es la mención de elementos escatológicos. Pensemos un momento, ¿Por qué habría un autor de poner algo especialmente para que a alguien no le guste? Si se supone que el autor intenta que la gente lea sus obras, ¿Cuál es el motivo para insertar algo repulsivo? Sabiendo que Cortazar no era idiota, intenté responderme. Entiendo que lo sucio y desagradable, de algún modo, genera una emoción quizás tan o más fuerte que lo agradable. Si el autor esperara despertar algo en uno, no estaría mal un poco de cositas feas…

Esta transgresión en Rayuela va muchísimo más allá de lo soportable. Luego de más de 30 veces que el personaje se topa con lo marginal y decadente, deja de despertar curiosidad o una leve sospecha, sino lo que realmente se supone que significa: asco.

Algo similar ocurre con las escenas eróticas. Al principio resulta un tanto cautivadora la forma en que despliega con suma naturalidad el sexo explícito. Luego lo vuelve poema, bien. Y otra vez… Luego de varias ocasiones similares uno pasa a sentir que el tipo está haciendo el amor al lado (ni siquiera en frente) sin importarle en lo más mínimo que uno está leyendo…algo.

Personajes

Otro problema importante que tuve con Rayuela es la vacuidad de los personajes. Luego de un tiempo estaba casi seguro que los protagonistas son Horacio Oliveira y La Maga, dos jóvenes que no trabajan (no importa cuanto se trate de entender como viven) porque están demasiado ocupados viviendo la vida, esto es tomando Vodka, fumar, drogarse, coger (perdón, pero si) y pensar en porque no hay que pensar.

Uno de los temas centrales de la “novela” es el modo en que Oliveira piensa demasiado las cosas, mientras que La Maga vive libremente sin pensar demasiado, lo cual me lleva a varias preguntas.

La primer pregunta es ¿es eso pensar? Salvo pocas e incoherentes excepciones se entiende que todo es una narración en 1ª persona de Oliveira. Si es un personaje que se jacta de intelectualizar demasiado, su pensamiento es bastante vago. La voz de Oliveira es una secuencia ridícula de…cosas, supongo. No se puede entender eso como un proceso mental más que como un mero divague permanente. Si ese fuera el dialogo interno de un ser humano, sería de uno que sufre un terrible síndrome de perdida de atención.

La segunda es ¿eso es vivir? Para ser un personaje supuestamente tan activo, La Maga es muy ausente. Aparece mucho más en la mención de otros que en sus propios actos. De hecho, se habla muy poco de “sus propios actos”. Las pocas cosas que La Maga hace durante la historia es cuidar mal a su hijo (al cual no quiso abortar…sin comentarios), hacer el amor y una que otra intervención estúpida en una charla. Eso es la Maga viviendo.

Principio, Nudo y Fin

Sabía que Rayuela no iba a tener el orden tradicional de una narración, lo que no sabía es que no iba a ser una narración. El principal impedimento para ello es que no pasa nada nunca, por lo general en una historia uno espera que pasen cosas….

Primera Respuesta

Ya terminada la primera mitad entendí que el texto (nótese como evito llamarlo novela) no me estaba gustando, pero decidí reservar mis opiniones hasta haberlo terminado. Aún así me encontré con una amiga fanática de Cortazar y tuve que responderle. Por suerte ella también me dio unas respuestas…

“Rayuela es anticientífica”

Esta amiga sabe de mi interés y devoción por la ciencia y la razón, ha sabido burlarse cariñosamente de eso en su natural tono superado en ésta y varias otras ocasiones, pero francamente dio en el clavo esta vez.

¿Qué implica que Rayuela sea anticientífica? Bueno, la ciencia es razón y lógica y Rayuela es una buena demostración por el absurdo de ambas. No hablo de cuestiones lógicas como hablar en el espacio o correr más rápido que un tren (lógica de películas), sino de lógica como en “dos renglones consecutivos tratan masomenos del mismo tema”.

Rayuela es definitivamente anticientífica, cualquier expresión artística lo es, ese no es el problema. El problema es que es anti-literatura. Los elementos están tan pero tan dispersos que pierden continuidad, disolviendo lo que quede del mensaje en un discurso sin sentido. Eso es, Rayuela no es una novela, es un discurso sin preparar.

“No tenés corazón”

La frase entera era “Si no lloraste al leer la carta de la Maga a Rocamadour no tenés corazón”. No se que me decepciona más, creer que necesito un transplante o entender que esa cosa tenía que hacerme sentir algo. Es un ejemplo perfecto de otro gran problema, no despierta nada, al contrario, da sueño. La famosa carta es un despliegue de masomenos 5 páginas de motivos sobre porque la Maga no es una buena madre y de donde se supone debe entenderse que aún así ama a su hijo.

Cuando supe que eso era lo que se suponía que decía empecé a creer que de hecho estaba leyendo el libro equivocado (después de todo, lo estaba leyendo de Internet). Pero no, resulta que esa serie de palabras, esa charlita con una mina medio histérica a la cual no parece importarle que yo entienda lo que dice debía hacerme sentir mal.

La gran decepción

Finalmente llegué al capítulo 56. Sentí que ya estaba listo para leer la guía telefónica sin problemas y confirme que el texto no me gustaba. Tuve curiosidad entonces de saber como es que no me había gustado. Posiblemente habría sido por intentar leerlo en el orden tradicional y por tanto revisé los capítulos prescindibles (los que no sepan que son, los felicito. Son los capítulos que se leen si se elije leer en desorden).

Yo pensaba que de haber dos formas de leer el texto en un desorden tan preparado (73 - 1 - 2 - 116 - 3 - 84 - 4 - 71 5 - 81 - 74 - 6 - 7 - 8 – 93…), un modo rebelaría una historia y el otro otra diferente. Eso me hacía admira un poco a Rayuela por su complejidad hasta que supe que en realidad no era una historia diferente sino una extensión de la línea original (73 - 1 - 2 - 116 - 3 - 84 - 4 – 71- 5 - 81 - 74 - 6 - 7 - 8 – 93…).

Un poco decepcionado, trate de averiguar si al menos la historio cobraba más sentido con esos capítulos, por lo que leí uno (el 84). No puedo explicar el enojo que me causó entender que se entendía menos. Una bronca tan fuerte que de hecho grité. La había perdido todo el respeto al texto y lo insulté de pies a cabeza.

Mis Motivos (Conclusión)

No me gustó Rayuela porque…

  • No es entretenido: Los primeros capítulos no atraen la atención. A lo largo de la novela uno se topa con pedazos considerablemente largos de texto sin relación y ni la historia ni la premisa son interesantes
  • No se entiende: En el espíritu de romper con los esquemas tradicionales, Rayuela simplemente no tiene sentido. No se puede sacar con leerlo que termina de ocurrir en cada escena o por qué.
  • No está bien escrito: No se termina de captar la idea en parte porque el autor evita decirlo. Supongo que intenta que el lector lo desentierre mediante metáforas, pero en el “decirlo sin decirlo” termina sin decir nada. Nunca.
  • Es difícil de lee: Se vuelve demasiado pesado leer 10 capítulos de dos párrafos cada uno cuando la acción está concentrada en dos o tres de 15 páginas cada uno. Se vuelve cansador
  • No es creíble: Es muy difícil tratar de transportar Rayuela a la realidad, no porque sea un universo de ficción con nave espaciales, sino porque la motivación de los personajes para hacer cosas es completamente aleatoria. No se sabe porque la gente hace lo que hace (si es que hace algo).
  • No aporta nuevos recursos: El libro se presenta antes que nada como un libro que puede ser leído de varias maneras. Esa poderosa posibilidad no es aprovechada en lo más mínimo. No contribuye a la construcción de la historia si no que acrecienta su difuminación en el absurdo.
  • Es demasiado largo: No por cantidad de hojas, sería ridículo criticar a un libro por eso. Rayuela está compuesto por demasiadas partes prescindibles a su propia estructura que en lugar de climatizar, vuelven aún más pesada la lectura.

Epilogo

Realmente me siento mal cuando pienso en Rayuela. Me produce mucha rabia haber tenido que soportar eso, pero más que nada mucha tristeza haber esperado un libro bueno y encontrarme con, por lejos, el peor que leí en mi corta vida.

Seguramente me ilusioné o me ilusionaron demasiado, pero aún así cuando asistí a clases de literatura y hablar con amigos que me hacían entender lo que se supone se veía en cada tramo del texto me sentía cada vez frustrado en tratar de leer aquello de ahí.

No puedo volver a leer a Cortazar (o a ningún otro) de la misma manera. Este encuentro con la máxima expresión del absurdo haciéndose pasar por literatura me hace difícil volver considerar pésimo a otras obras similares.

Estoy, en conclusión, muy decepcionado por mi experiencia con Rayuela. Me da mucha bronca ahora todo intento similar de trasgredir los parámetros tradicionales del arte. Me siento como Alicia (la de la película de Disney vieja) saliendo del agujero contenta de que aún exista lógica y razón o en este caso historias bien contadas.

domingo, 18 de julio de 2010

martes, 13 de julio de 2010

lunes, 3 de mayo de 2010

Cortazoides

Kohinoor Efimerai, de Mariana Radicic

Discúlpame si me equivoco cariño, no es sólo un tonto intento de escapar de ti, no es comerme la ultima migaja de pan: es todo aquello que no entiendes, porque cuando ves el cielo no ves que detrás de la luz hay oscuridad, que todo fin tiene principio , que eres tan frugal como aquella mariposa que está posada sobre la cerca o mejor dicho que estaba posada allí, pues ha salido volando ahora hacia la muerte. No pongas esa cara, dulzura, que tú y yo corremos en sendos túneles hacia ella. ¿No ves que me has hecho –no sin ninguna razón- correr en círculos?... ¡a veces eres tan cruel, azúcar morena! De todos modos, ya no exclamas victoria como antes : ahora eres taza, pura taza ya que mientras giro y giro y giro y giro nada menos que como soquete en lavarropas tu empiezas a darte cuenta, lentamente y con horror de que las vueltas que dará la tierra son contadas para ti… ¡No llores, cielo, no es para tanto! Aquel libro grande y encuadernado en piel de carnero dice que vivirás por siempre. Deberías entender, después de aquella cuenta telefónica que hizo que tengas que vender el maletín de cuero que tanto amabas, que dos más dos no siempre son cuatro, y que… ¡Basta, cesa ya de gritar, despertarás al niño sin ojos! En fin, a veces crees ingenuamente que tú y yo somos cuatro. A veces crees –y caes en ese momento en la trampa del hurón- que los poemas solo pueden ser rimados y que la prosa es algo con menos sentido que aquella tarjeta de crédito que tienes en la mano. Creíste todo este tiempo que tú y yo éramos blanco, uno más puro que la luz que hace que respiremos tan tortuosamente. Deberías entender a esta altura que nosotros no somos blanco; somos, vida mía, del color mas impuro que se puede ser, estamos hechos del color de la efimerísima mortalidad.

Kohinoor Efimerai, de Mariana Radisic (Reinterpretado por Kreiman)

Discúlpame si me equivoco cariño, no es sólo un tonto intento de escapar de ti (Aca le está diciendo que lo deja), no es comerme la ultima migaja de pan: es todo aquello que no entiendes, porque cuando ves el cielo no ves que detrás de la luz hay oscuridad (sos un plomo pibe, y no lo entendés), que todo fin tiene principio (no es la primera vez que me tenés harta), que eres tan frugal como aquella mariposa que está posada sobre la cerca o mejor dicho que estaba posada allí, pues ha salido volando ahora hacia la muerte (sos un perejil). No pongas esa cara, dulzura, (No te pongas sensible) que tú y yo corremos en sendos túneles hacia ella (Los dos sabíamos que esto iba a pasar). ¿No ves que me has hecho –no sin ninguna razón- correr en círculos? (Sos un vueltero, pibe)... ¡a veces eres tan cruel, azúcar morena! (Me tenés harta…¿azucar morena?) De todos modos, ya no exclamas victoria como antes (a ver si ahora te seguís haciendo el vivo): ahora eres taza, pura taza (andate para tu casa/a cagar) ya que mientras giro y giro y giro y giro nada menos que como soquete en lavarropas (Sos más vueltero que un lavarropas, flaco) tu empiezas a darte cuenta, lentamente y con horror de que las vueltas que dará la tierra son contadas para ti (Si flaco, te estoy cortando)… ¡No llores, cielo, no es para tanto! (¡Maricón!) Aquel libro grande y encuadernado en piel de carnero (La Biblia) dice que vivirás por siempre (Hay muchos peces en el mar). Deberías entender, después de aquella cuenta telefónica que hizo que tengas que vender el maletín de cuero que tanto amabas (me estuviste hablando 8 horas, che, para de chamuyar), que dos más dos no siempre son cuatro (No todo es racional o tiene una explicación), y que… ¡Basta, cesa ya de gritar, despertarás al niño sin ojos! (...Ni idea...) En fin, a veces crees ingenuamente que tú y yo somos cuatro (Vos creías que era un amor correspondido). A veces crees –y caes en ese momento en la trampa del hurón (te ilusionás)- que los poemas solo pueden ser rimados (que el amor debe ser correspondido…) y que la prosa es algo con menos sentido que aquella tarjeta de crédito que tienes en la mano (…o sino es tan vano como el capitalismo). Creíste todo este tiempo que tú y yo éramos blanco (me pintaste de santita), uno más puro que la luz que hace que respiremos tan tortuosamente (me tenés muy arriba). Deberías entender a esta altura que nosotros no somos blanco; somos, vida mía, del color mas impuro que se puede ser (No te quiero tanto), estamos hechos del color de la efimerísima mortalidad (soy alta trola).


(Mis disculpas correspondientes a Mariana Radisic. Por favor no me hagas juicio)

sábado, 3 de abril de 2010

Los Cuatro Géneros Jóvenes

Hola, soy el Pendejo de 2º, escribo cosas para que ustedes no tengan que hacerlo. Es verdad que creé este blog para no tener que postear literatura si no boludeces, pero hoy voy a hacer un mix y postear boludeces sobre literatura.

Como saben, o no, yo vengo de un colegio donde hay un revista, la Revista Bola. Ahí, me dediqué a publicar cuentos hasta que me dieron lo huevos para ponerme un blog. Tuve la oportunidad en mi paso por la revista para hacer un analisis de los cuentos que publica la gente de mi generación ahí y en sus propios blogs. Como soy un estruturado sin remedio, decidí clasificarlos en 4 grupos. Estos Son:

1-Los Cursis:
No románticos, cursis. En un cuento cursi, el narrador suele ser protagonista de una historia de amor con un desenlace trágico. Son predecibles de plano en plano, ya que desde el inicio el narrador habla con un aire de “pobrecito”, poniéndose en el lugar de victima de las vicisitudes del destino o de las decisiones de su pareja. Suelen ser autobiograficas, aunque este rasgo trata de ser disimulado salvo para aquel otro significante, resulta tan obvio que se trata de una historia de vida del autor que no resulta entretenido buscar comparaciones. Lo triste es que estos cuentos no tienden a ser más que un reclamo muy mal disimulado de un amor no correspondido, pidiendo a gritos que le den atención. Además, los títulos no suelen ayudarles: "Te amo", "El amor tiene cara de mujer", "que haría sin vos", " El Amor Keynesiano" (No, ese no).

2-Los Cortazoides:
Tengo que admitir que son los más abundantes, así que tan malos no pueden ser. Los seguidores de la literatura de Cortazar, fascinados por su facilidad y su tendencia a mezclar la fantasía con la realidad intentan imitarlo, demostrando que Cortazar solo hubo uno. Sus cuentos tienden a, lisa y llanamente, carecer de sentido. Toman muy en serio la idea de lo efímero a tal punto que dan vueltas sin sentido a través de descripciones retorcidas y sin relación inmediata. La narrativa deja mucho que desear, en su espíritu de romper con las estructuras, ignoran el clásico inicio-nudo-desenlace para remplazarlo por un solo cuerpo indistinto de palabras adorno. Incorporan vocabulario bohemio, para darle un aire intelectual a sus obras. Se relacionan con el género anterior al describir amores reales mediante fantasías. El sexo, las drogas, el alcohol y otros vicios son mencionados como caracteres forzadamente indiferentes, inútilmente disimulados. Son el equivalente literario a las fotos en blanco y negro de un pote de yogurt.





3 - Los Atrincherados
Menos comunes, es verdad, pero existe una tendencia también. Estos cuentos surgen con la idea de hablar de lo mala que es o fue la represión, mediante repetir hasta el cansancio lo inocentes que fueron sus victimas y lo valientes que eran sus combatidores. Los protagonistas suelen ser el prototipito joven setentoso y rebelde o en su defecto una metáfora o equivalente para tal. El cuento tiene un claro objetivo político, hacer una bajada de línea pobremente disimulada mediante golpes bajos impotentes. No es esperable que el lector se emocione con un resultado más que predecible. Al intentar imitar o homenajear las hazañas o vivencias de aquella generación, demuestran que la realidad supera a la ficción.

4 - Los...otros
Siempre existe un pequeño grupo suelto, por suerte. Por lo general son aquellos que intentaron alguna idea de las anteriores y les salió bien (o eran los primeros). Otros tantos son verdaderamente originales, incorporando géneros nuevos como el humor, la aventura, la ciencia-ficción y no las mismas ideas de siempre. Existen también insultos al lector, cuentos que desafiando los limites del cuento derivan en una simple colección de palabras sin ninguna relación entre si.

Mucho mejor que este blog